Tus derechos valen una mierda

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Una vez leí por ahí a alguien que escribió, con un tono que denotaba que el emisor estaba segurísimo de poseer la verdad absoluta, que la educación era un derecho. Y fue el fin del asunto para él ya que, al jugar la carta de los derechos, el asunto había sido resuelto mediante la sacrosantificación de una condición que, como cualquier otra, de un día para otro había cobrado una importancia que antes no tenía.

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